Europa ha experimentado recientemente una de las olas de calor más mortales de su historia. Más de 1,300 muertes adicionales se han relacionado con las temperaturas extremas, ya que el calor récord ha afectado a comunidades enteras, ha sobrecargado los sistemas de atención médica y ha puesto en mayor riesgo a los adultos mayores y a las personas con enfermedades crónicas.
Esto plantea una pregunta importante: ¿Qué pasaría si experimentáramos una ola de calor similar aquí en Estados Unidos?
Sin duda es posible. Ya hemos vivido períodos prolongados de calor peligroso, y los expertos en clima continúan advirtiendo que los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes e intensos. Prepararse desde ahora puede marcar una gran diferencia, especialmente si usted tiene una enfermedad crónica.
Los adultos mayores son naturalmente más vulnerables al calor porque la capacidad del cuerpo para regular la temperatura disminuye con la edad. Enfermedades crónicas como las enfermedades cardíacas, la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la enfermedad renal y la esclerosis múltiple pueden hacer que el calor extremo sea aún más peligroso. Ciertos medicamentos, incluidos los diuréticos, los medicamentos para la presión arterial y algunos antidepresivos, también pueden aumentar el riesgo de deshidratación o interferir con la capacidad del cuerpo para mantenerse fresco.
Uno de los pasos más importantes que puede tomar es mantenerse bien hidratado. Beba agua regularmente durante todo el día, incluso si no siente sed. Limite el consumo de alcohol y el exceso de cafeína, ya que ambos pueden contribuir a la deshidratación. Si su médico le ha indicado restringir el consumo de líquidos debido a una condición médica, siga cuidadosamente sus recomendaciones.
Trate de permanecer en interiores durante las horas de mayor calor, generalmente desde el final de la mañana hasta las primeras horas de la noche. Si su hogar no tiene aire acondicionado, identifique centros de enfriamiento, bibliotecas, centros comerciales u otros edificios públicos con aire acondicionado donde pueda resguardarse del calor de forma segura. Use ropa ligera y de colores claros, utilice ventiladores cuando sea apropiado y nunca deje a niños, mascotas o adultos mayores dentro de un vehículo estacionado.
También es recomendable contar con un plan de emergencia para el calor. Mantenga un suministro adicional de agua, medicamentos y otros artículos médicos esenciales. Pida a un familiar, amigo o vecino que lo visite o se comunique con usted durante los períodos de calor extremo, especialmente si vive solo. Aprenda a reconocer las señales de advertencia del agotamiento por calor y del golpe de calor, como mareos, confusión, pulso acelerado, náuseas y pérdida del conocimiento. Estos síntomas requieren atención médica inmediata.
Si tiene una enfermedad crónica, hable con su proveedor de atención médica sobre su plan de seguridad para el calor antes de que las temperaturas comiencen a subir. Él o ella puede revisar sus medicamentos, ofrecerle recomendaciones personalizadas y ayudarle a prepararse para el clima caluroso.
Un poco de planificación hoy puede ayudar a proteger su salud mañana. A medida que las temperaturas continúan aumentando en todo el mundo, tomar medidas preventivas desde ahora puede ayudarle a mantenerse seguro, saludable y preparado para lo que traiga el verano.